Para Festival Asalto, presentó “Geografías del juego”, una instalación artística colectiva que exploraba el ocio saludable desde la mirada de la infancia, transformando ideas, sueños y juegos en espacios construidos.
El proyecto nació de un proceso participativo con el Consejo de Infancia y Adolescencia del Ayuntamiento de Zaragoza y con diversos centros de tiempo libre de la ciudad. A través de talleres de creación y diálogo, niñas y niños imaginaron cómo serían los lugares ideales para jugar y compartir. Sus propuestas, surgidas entre el juego espontáneo y la fantasía, se materializaron primero en dibujos, collages y móviles de papel recortado.
La instalación recogía esas visiones para darles una nueva dimensión: los recortes y dibujos se transformaban en esculturas de madera de gran formato, construidas y pintadas colectivamente.
El recorrido se articulaba en tres ámbitos, concebidos como capítulos de esta cartografía lúdica:
• Bosque de altura: un paisaje de árboles-casa y flores de ping-pong que evocaba la naturaleza como lugar de juego, refugio y encuentro.
• Viaje a todo color: un tren-arcoíris impulsado por un patín, metáfora de los trayectos imaginados.
• Coreografías del juego: un territorio escultórico compuesto por pelotas de distintos deportes, ojos del “veo veo”, manos del “piedra, papel, tijera” y formas del comecocos, que celebraban el movimiento, la interacción y la vitalidad colectiva.
“Geografías del juego” se convirtió así en el reflejo de un proceso en el que el arte actuaba como herramienta de participación ciudadana y expresión compartida.



