La ciudad no se detiene. En su flujo constante, las miradas se cruzan, los movimientos se entrelazan y los instantes fugaces cobran vida. #paradaasalto vuelve en su decimoprimera edición complementando el Festival Asalto y transformando las paradas del tranvía en ventanas de percepción, donde la ilustración activa la mirada y revela lo invisible del día a día urbano. Seis artistas —Ruvitijeras, Marina Velasco, Paula Marco, Elena Mompó, Luis Grañena y Miguel H. Cuar— exploran en esta edición las dinámicas de lo que vemos y lo que sentimos al detenernos. Desde los encuentros efímeros que encienden conexiones humanas, hasta las marcas del paso de los cuerpos por espacios emblemáticos; desde la poética del tiempo que avanza, hasta las miradas introspectivas que viajan más allá del paisaje. Cada obra invita a observar con atención: en los gestos cotidianos, en los reflejos de la ciudad, en las historias nacidas de un cruce fortuito. Juntas, estas ilustraciones convierten la espera en encuentro, y la mirada, en acto creativo. Porque en la ciudad, ver es también imaginar, sentir y conectar.


En la parada del tranvía, nada sucede y todo pasa. Alguien espera mirando al suelo, otro consulta el móvil por décima vez, y entre medias, hay miradas que se escapan: un vistazo de reojo, una observación disfrazada de distracción, un intento fallido de ser invisible. Un instante después, el cruce: alguien te pilla mirando justo cuando creías que eras un ninja del espionaje urbano. El bochorno, el gesto de desviar la vista, la sonrisa contenida. Son escenas de una mini comedia humana: lo cotidiano convertido en teatro de miradas fugaces, encuentros silenciosos y pequeñas traiciones a nuestra propia discreción. Con colores potentes y trazos llenos de vida, Paula Marco captura esa verdad universal: todos nos observamos, aunque finjamos indiferencia. Ahora mira todo lo que quieras… pero disimula.
Ilustradora y diseñadora gráfica con 17 años de experiencia y una marcada inclinación por lo manual, sin miedo a las manchas de pintura. Versátil en su práctica, domina técnicas tradicionales como el óleo y la acuarela, así como la ilustración digital, aplicándolas a campos tan diversos como la ilustración científica, editorial, animación y publicidad. Como profesional autónoma, combina proyectos de distintas áreas con flexibilidad y curiosidad constante. Cinefila empedernida, lectora voraz y amante de la buena música, vive rodeada de pinceles, cuadernos de apuntes y películas que se conoce de memoria. Su trabajo refleja una mezcla de rigor técnico, sensibilidad narrativa y pasión por las historias bien contadas.

La ciudad late en manchas de color. Azules profundos, verdes tenues, fondos que evocan rincones de Zaragoza con una textura casi líquida. Sobre ellos, figuras humanas dejan rastros cálidos: sombras en movimiento que se disipan como huellas del paso del tiempo. Son marcas de quienes transitan, de quienes viven, de quienes se cruzan sin nombre. Con trazos suaves y paletas contrastadas, Marina Velasco retrata la vida urbana como una red en constante vibración, donde lo estático y lo móvil se entrelazan. Cada parada se convierte en un mapa de emociones.
Artista, ilustradora y docente. Graduada en Biología, cursó posteriormente estudios de ilustración en Artediez. Concibe su arte como una herramienta de transformación social, por lo que sus trabajos giran en torno a temas como el feminismo, la ecología y los derechos LGTBI+. En su práctica explora la figura humana, su movimiento y su capacidad expresiva, combinando con libertad el trazo, el color y la línea. Ganadora del XVI Premio Fnac-Salamandra Graphic con su primer cómic, *Que no se olvide*, su obra combina compromiso social y sensibilidad estética.

En la parada, alguien mira al vacío. No ve el tranvía, ni el cartel, ni a quien pasa. Ve dentro: recuerdos, pensamientos, imágenes que surgen sin aviso. En otra, la mirada se detiene en una paloma, en un rostro ajeno, en el reflejo de una ventana. Luis Grañena pinta esos instantes de introspección y observación, donde la espera se convierte en viaje interior. Sus obras, con pinceladas densas y atmósferas contenidas, transforman la parada en un espacio de quietud activa. Aquí, ver no es solo mirar: es sentir, recordar, imaginar.
Ilustrador y pintor cuyo trabajo ha sido reconocido internacionalmente, entre otros, por la Society of News Design (SND), una de las organizaciones más prestigiosas en diseño periodístico. Comenzó su carrera como ilustrador freelance en 2008, colaborando con medios nacionales como *La Vanguardia*, *Tiempo*, *Contexto*, *Público* y actualmente *El País*, así como con publicaciones internacionales como *The Economist*, *The New Yorker*, *Liberation*, *Courrier International*, *Expresso* y *Financial Times*. En 2010 fue incluido en el catálogo de Les Agents Associés y en 2011 en el recopilatorio *Illustration Now! 4* de Taschen. En 2021 se celebró una muestra retrospectiva de su obra en el Edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. En 2023 recibió el Premio Artes y Letras en la categoría de artes plásticas, concedido anualmente por el *Heraldo de Aragón*.

En una esquina cualquiera, dos miradas se cruzan sin pretenderlo. No hay gesto exagerado, solo un instante breve en el que algo cambia. Alguien baja la vista, otro sonríe sin darse cuenta. Entre el flujo de transeúntes, ese cruce efímero genera una chispa invisible: conexión. Las ilustraciones de Ruvitijeras congelan esos momentos, construidos con capas de imágenes antiguas, superposiciones y texturas que hablan del pasado para hablar del presente. Son espejos de lo social, lo simbólico, lo emocional. Cada obra invita a preguntarse: ¿qué pasa cuando alguien realmente te ve?
Artista del collage, historiadora del arte y gestora cultural. Su trabajo combina imágenes antiguas con un fuerte contenido social, simbólico y reflexivo, creando composiciones que invitan a cuestionar y resignificar la realidad. A través de capas, texturas y superposiciones, transforma fragmentos del pasado en espejos críticos del presente. Sus obras establecen un diálogo profundo con el espectador, abriendo espacio a múltiples lecturas e interpretaciones personales, y exploran temas como la memoria, la identidad y las estructuras de poder desde una mirada feminista y sensible.

Dos desconocidos se cruzan en una acera. El viento mueve las hojas, las voces de la ciudad murmuran al fondo. Una risa cómplice rompe el hielo. Hablan, se entienden, acuerdan verse en el parque. Con el tiempo, esas miradas de extraños se vuelven complicidad, cariño, historia. Miguel H. Cuar retrata ese giro sutil del azar a la conexión, con colores vibrantes y formas limpias. Sus imágenes, entre lo urbano y lo íntimo, convierten encuentros fugaces en promesas de futuro. Porque en la ciudad, cualquier mirada puede ser el inicio de algo hermoso.
Ilustrador y diseñador que investiga temas como el futuro, la motivación, la naturaleza y la salud mental desde una estética pop y accesible. A través del mural y el lienzo, combina la fluidez del aerosol con la precisión del acrílico para traducir experiencias cotidianas en imágenes que invitan a la reflexión y la empatía. Con una paleta vibrante y una iconografía reconocible, su obra busca activar al espectador, fomentando una mirada esperanzadora hacia el futuro, basada en la resiliencia, el cuidado personal y el apoyo mutuo. Su práctica artística se sitúa en la intersección entre arte urbano y expresión emocional.

Noche
La ciudad no se duerme. Bajo la luz amarilla de las farolas, alguien abraza a otra persona como si fuera un refugio. Un semáforo cambia de color, la luna observa en silencio y una estrella fugaz cruza el cielo. Una bolsa de plástico vuela sin rumbo, como si también buscara algo. Gente que regresa, que comienza, que sale de copas. Hay espera, hay encuentro, hay quien sostiene sin decir palabra. Es la noche: tibia, incierta, llena de pequeños rituales que solo los insomnes y los soñadores conocen.
Amanecer
El cielo se tiñe de morado, luego de rosa, y el sol asoma en rojo. Es el instante en que todo parece posible. Alguien corre con paso ligero, otro se detiene a leer un mensaje, alguien cuida de un niño, otro simplemente mira al horizonte. La ciudad despierta poco a poco, como si respirara hondo antes de empezar. No hay prisa aún, solo el ritmo lento del comienzo. Es un momento frágil, casi mágico: el amanecer como promesa, como respiro, como el primer latido del día.
Mediodía
El día avanza rápido. Una bici cruza la calle, alguien graba un reel, otro desliza su pantalla en un scroll infinito. Hay quien compra en el mercado, quien alimenta a su perro, quien sostiene una bolsa pesada con una sonrisa. El viento mueve un molinillo de colores, alguien pasea sin destino. Aquí conviven la ternura y la prisa, el silencio y el ruido. Es el pulso más intenso de la ciudad: lleno de gestos pequeños, de rutinas que, juntas, construyen la vida.
Atardecer
El sol baja y el día se despide con calma. Últimas compras, una moto que arranca, una bici que se aleja. Alguien espera sentado, otro disfruta de un helado, alguien más lleva un ramo de flores recién comprado. Perros caminan junto a sus dueños, los árboles mecen sus hojas al viento. Las pantallas siguen encendidas, pero hay un respiro en el aire. Es el momento en que el ritmo se suaviza, cuando la ciudad, por un instante, parece detenerse a recordar lo vivido.
Tras once años viviendo en Barcelona, ha regresado a su ciudad natal, donde desarrolla su trabajo como ilustradora de forma íntima y expresiva, profundamente ligado a su mirada personal del mundo. Utiliza principalmente gouache sobre papel, abordando temas como los viajes, la naturaleza y el feminismo. Combina la ilustración editorial con proyectos de autoedición y ha expuesto su obra en ciudades como Barcelona, Oporto y Madrid. En 2023 recibió el Premio Junceda y en 2024 fue finalista en la Feria de Bolonia, uno de los certámenes más relevantes del sector.